Sentimientos cinéfilos...

jueves, 17 de enero de 2008

¿Por qué "Cine para sentir"?


No me considero un especialista en cine, pero sí un osado cinéfilo que busca imágenes y sonidos más allá de Hollywood.

Desde hace un tiempo, las pantallas de cine de Argentina son víctimas de producciones nefastas que gozan de una casi exclusividad. Películas para adolescentes donde la palabra "nerd" es un lugar común, comedias románticas rodeadas de cierta moralina anglosajona o filmes de acción bastante risibles en cuanto a su espectacularidad y su argumento son ejemplos de la escasez de ideas y contenidos que no permiten honrar a los hermanos Lumière.

El gran impacto cultural norteamericano en otros países comenzó luego de la Segunda Guerra Mundial. Fue el alto precio que tuvieron que pagar las naciones vencidas -para evitar el fantasma comunista-, y las vencedoras -por la ayuda de Estados Unidos durante la confrontación bélica-. Si bien la maquinaria hollywoodense generaba grandes películas, con millonarias producciones y gran cantidad de espectadores en todo el mundo, el cine alternativo, como el europeo, lograba insertarse en salas propias y ajenas, a pesar de prohibiciones y cortes.

En los últimos años, las distribuidoras se acomodan a las leyes del mercado y suelen traer a estas tierras los filmes que tuvieron gran éxito taquillero en suelo norteamericano, pero también aquellos fiascos que suelen generar dinero lejos de EE.UU.

De esta manera, excelentes películas asiáticas, argentinas y europeas se ven discriminadas en la cantidad de salas de cine disponibles. Sólo quedan reducidas a espacios específicos, museos y festivales.

Algunos dicen que la agenda la establece la gente. El mayor ejemplo para contrarrestar este error conceptual es la inserción cultural norteamericana: desde un restaurante de comidas rápidas hasta la patética saga de American Pie, el cerebro humano se va acostumbrando a recibir cierta información. Y ese fue el gran triunfo de Estados Unidos.

El cine lo sufre. Por ello, la creación de este blog. Para volver a disfrutar películas olvidadas. Para descubrir nuevas producciones que no tienen lugar en salas masivas. Para comprometerse sentimentalmente con el filme y captar la sensibilidad del director y guionista. Para emocionarse y compenetrarse con las actuaciones. Para rescatar aquellas películas norteamericanas que sí valían la pena mirar. Para gozar visualmente y estéticamente con la fotografía.

En otras palabras: para volver a sentir el cine en su máximo esplendor.

3 comentarios:

SebaS dijo...

Estaremos siguiendo con gran interes las publicaciones de este blog, dalo por hecho.
Muchos exitos!

boletoscapicua dijo...

mis mayores deseos de éxito en este nuevo emprendimiento...
Para mi cinéfilo predilecto..con amor.

Noches de Bohemia dijo...

Grandes Verdades has escrito. Muy bueno. Un saludo